Cercado por la onminente oscuridad me alejé, mas por el temor de perderte regresé; ¿donde estás alma mía?, te busco por los rincones ignominios, pero la enjaezada desesperanza me acecha.
Me temo que el entramado flujo de pesares me agota, la sinrazón me agobia. VUELVE. Entre los dolores que arrostra este mundo, te prometo, encontraremos un rincón de luz. Se fuerte Corazón, los hijares de mi montura presto estoy a clavar, tan solo una señal de vida espero; y entre los esteros, raudo como el rayo, acudiré a tu encuentro.